Torivín

El proyecto de Torivín viene de un encargo de rediseño de dos botellas de vino (blanco y tinto) de un vino extremeño. Tras una investigación se encontró un vino descontinuado de Bodegas Toribio que buscaba acercarse al publico joven y se ha rediseñado para ser más atractivo. Buscamos crear un packaging divertido, centrado en la esencia caricaturesca de la marca, transmitiendo un storytelling a través no solo del packaging, si no también con tarjetas coleccionables que dan a conocer el equipo detrás de la producción del vino. Los cambios realizados en el logotipo y los personajes buscan renovar la identidad visual de la marca, manteniendo su carácter divertido y cercano, pero aportando un estilo más limpio y actual. El logotipo se ha simplificado para mejorar su legibilidad y versatilidad en distintos soportes, mientras que los personajes han sido estilizados, reduciendo detalles innecesarios. Se conserva la esencia humorística de la marca, pero con una imagen más clara, coherente y profesional. Para las etiquetas se emplean armonías de colores análogos, que generan cohesión visual y naturalidad. En la etiqueta del vino tinto predominan los tonos morados como color principal, acompañados de rosados, en referencia a la uva utilizada en su elaboración. En la del vino blanco se usan amarillo, naranja y verde, siendo este último el tono principal, para evocar frescura, juventud y las características de su uva. Esta diferenciación cromática permite identificar fácilmente cada variedad manteniendo la unidad estética de la marca.

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